Dos años de prisión en suspenso por atacar con una botella en un boliche 139
El juez lo condenó por el delito de lesiones graves.
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Esta mañana, en la Cámara Penal Juvenil, un adolescente fue condenado a dos años de prisión en suspenso por atacar con una botella de Vodka a otro joven, provocándole cortes en el rostro, cuando se encontraban dentro del boliche Wika, el 15 de febrero del año pasado.
El juicio, que comenzó ayer, estuvo presidido por el juez Rodrigo Morabito, quien le otorgó la palabra al agresor C.F.P. El joven -que era menor de edad al momento del ataque- pidió perdón por los hechos causados y expresó que su intención no era herirlo. “Esa noche empezamos a agredirnos verbalmente y él (la víctima, de apellido Bulacios), me tira al piso. Yo me paro y veo que vienen dos amigos suyos hacia mí. Entonces agarro una botella de Vodka que tenía en el bolsillo y empiezo a defenderme. La botella se me escapó. Luego se acerca la policía y me saca. Yo no sabía que le había pegado al chico”.
Continuando con su relato, indicó que la policía lo sacó del boliche y, mediante golpes, lo subieron al móvil.
En los alegatos, el Ministerio Público a cargo del fiscal Guillermo Narváez mantuvo la acusación contra el joven. “La cicatriz que (la víctima) tiene en la cara es para siempre, y el daño es de por vida. Ese golpe pudo producir hasta la muerte”, sostuvo.
Asimismo entendió que C.F.P sufrió mucho en su vida, ya que a sus dos años falleció su papá, abandonó los estudios en el tercer año de secundaria, y tuvo tres intentos de suicidio. El fiscal pidió que se tenga en cuenta la falta de antecedentes penales, y que se le otorgara una pena de tres años de prisión en cumplimiento efectivo por el delito de “lesiones graves doblemente calificadas por alevosía y placer”.
Por su parte, la querella representada por las doctoras Natalia Páez Vaca y Natalia Rodríguez, adhirió al pedido del Ministerio Público.
La defensa, ejercida por el doctor Roberto Mazzucco, solicitó que se le quitaran los agravantes, es decir que sea juzgado por lesiones graves. En su alegato, Mazzucco manifestó que pudo confirmar que su defendido fue maltratado por la policía, y que aún lo sigue siendo dado a que recibe insultos por parte de ellos.
Finalmente, tras un cuarto intermedio, el tribunal condenó al adolescente a dos años de prisión en suspenso por el delito de lesiones leves.