La crisis industrial golpea a Catamarca: en una semana cerraron dos fábricas y más de 80 trabajadores quedaron en la calle

El cierre definitivo de Dabra y la segunda baja de persianas de NEBA reflejan el impacto del contexto nacional en la producción local. Despidos, indemnizaciones parciales y reclamos marcan un escenario de fuerte incertidumbre.
viernes, 27 de febrero de 2026 0:00

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La crisis industrial que atraviesa el país ya tiene un fuerte impacto en Catamarca. En el transcurso de esta semana se concretaron dos cierres de fábricas que dejaron a más de 80 trabajadores sin empleo, en un escenario marcado por la caída del consumo, la apertura de importaciones y la retracción de la producción.

 

Ayer, se conoció el cierre definitivo de la planta de calzados Dabra, ubicada en Sumalao, Valle Viejo, perteneciente al Grupo Dexter. Un total de 23 operarios fueron desvinculados cuando se presentaron a cumplir su turno habitual y se encontraron con la noticia del cierre. Tras negociaciones, acordaron cobrar el 80% de la indemnización, en dos o tres cuotas según la antigüedad.

 

La planta llevaba más de dos décadas en la provincia y ya había atravesado una reducción de personal en octubre pasado. “Nos dijeron que quedaban los mejores y que no iba a cerrar”, relató uno de los trabajadores afectados. El cierre de Dabra se convirtió así en el segundo en apenas 48 horas.

 

El miércoles se había confirmado el cierre definitivo de NEBA, histórica fábrica de electrodomésticos radicada en el Parque Industrial El Pantanillo. La empresa —que producía principalmente heladeras y freezers— dejó sin trabajo a 56 operarios en esta nueva etapa, que se suman a 34 despidos registrados a fines de enero.

 

NEBA, con más de 50 años de trayectoria en Catamarca, ya había cerrado en 2020 y fue reactivada por el grupo Libson. Incluso el año pasado había anunciado un crédito para ampliar la producción e incorporar nuevos empleados. Sin embargo, la caída de la actividad y el deterioro del mercado interno revirtieron ese escenario.

 

Trabajadores con hasta 36 años de antigüedad describieron el cierre como “una agonía anunciada”, señalando la disminución sostenida de la producción y el impacto de la competencia con productos importados de menor costo. La mayoría del personal despedido tiene entre 50 y 60 años, lo que agrava la incertidumbre sobre su reinserción laboral.

 

El panorama industrial provincial suma además conflictos en otras firmas. En VVC Textil (ex ARTEX), empleados reclaman el pago de haberes adeudados y atraviesan una instancia de conciliación obligatoria, mientras que en CAMINO (ex ALCO) los trabajadores denuncian atrasos salariales y deudas en aguinaldos y vacaciones.

 

En este contexto, dirigentes políticos y sindicales advirtieron que los cierres no son hechos aislados sino parte de un proceso más amplio de retracción industrial que se replica en distintas provincias.

 

Así, la crisis que afecta al entramado productivo nacional comienza a mostrar en Catamarca consecuencias concretas: plantas que bajan sus persianas, líneas de producción paralizadas y decenas de familias que quedan sin su principal sustento económico.

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